Mostrando entradas con la etiqueta genes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta genes. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de febrero de 2013

Vengo para que me hagan una prueba de genes…


Así se presenta la señora Juanita a la consulta. Y con cara de sorpresa le preguntamos a que se refiere, si tiene algún síntoma o malestar. Pues no. A su hija le acaban de decir en un estudio genético (realizado a causa de un aborto) que tiene un gen “alterado”, pero que no está asociado a ninguna enfermedad y no explicaría el aborto. Sin embargo, la madre ahora preocupada, quiere saber si ella tiene la misma alteración…
Los ciudadanos se encuentran expuestos a noticias sobre novedosos diagnósticos genéticos que curaran milagrosamente posibles enfermedades del futuro.
Tal como menciona J. Gervas, a inicios del siglo XXI el avance en los estudios genéticos suscitó la idea del control de la herencia, del enfermar, del vivir y hasta del evitar morir tanto dentro de la comunidad científica como en la población general.
Se descubren cada día nuevos genes asociados a enfermedades específicas y se publicita la idea de que “encontrado el gen muerta la enfermedad”. Sin embargo no se explican los riesgos asociados tanto al propio diagnóstico de las enfermedades genéticas, como a las pruebas necesarias para realizar este diagnóstico. Además sólo se informan resultados positivos, no se da publicidad a otros estudios como el de J. Hirschhorn del año 2002, que muestra que de 600 “asociaciones” entre genes y enfermedades diversas publicadas, sólo seis han podido ser confirmadas.
Los profesionales médicos se ven forzados a formar parte de esta nueva corriente diagnóstica, debido a que existe una presión tanto social como científica, e incluso judicial, para aplicar estas nuevas tecnologías. Sin embargo la aplicación de muchas de estas pruebas genéticas no han sido evaluadas científicamente (no se han evaluado los riesgos o beneficios), ni éticamente (como es el caso de los abortos terapéuticos).
Una vez establecido la mutación de un gen asociado a alguna enfermedad nos enfrentamos, tal como menciona Leslie Pray,  a otros problemas. Por un lado, para muchas de estas enfermedades existen pocos o ningún tratamiento que reduzca el riesgo de desarrollar la enfermedad (por ejemplo Alzheimer o diferentes tipos de cáncer), con lo cual el diagnóstico genético puede crear más estrés que el que tendrías si no los supieras. Por otro lado, incluso cuando existen tratamientos o medidas para disminuir el riesgo, muchas de estas pruebas no determinan si realmente la persona va a padecer la enfermedad, y en todo caso no establecen cuando la presentaría (debido a que muchas enfermedades son causadas por diversos factores).
En este contexto, los médicos deberán estar al tanto de las motivaciones y expectativas de los pacientes antes de realizar alguna prueba. Deberán informar claramente a los pacientes tanto de los beneficios, como de los riesgos de someterse a estas pruebas, y lo que esta prueba podría aportar o no a la salud de la persona, para que cada uno tome una decisión adecuada.