jueves, 14 de marzo de 2013

"Una caja de Pandora"

En las sociedades industrializadas la preocupación por el aspecto físico se ha convertido en uno de los objetivos principales de forma generalizada. Este hecho viene impuesto por nuevos modelos de vida, en los que el aspecto parece ser el único sinónimo de éxito, felicidad e incluso salud.
En un principio afectaba de forma directa a las mujeres, aunque también el hombre se ha incorporado a esta tendencia recientemente. Se trata de una moda por conseguir un canon de belleza "perfecto" o casi perfecto, o también llamado culto al cuerpo.
Esta forma desmesurada por llegar a la plenitud mediante la imagen corporal, y que rara vez se consigue, ha generado una nueva serie de trastornos y enfermedades como puede ser la anorexia nerviosa, la bulimia o los trastornos dismórficos (centrados en la obsesión reiterada por alguna parte del cuerpo), sin que exista realmente ningún defecto físico.
Estas entidades son algunos ejemplos más radicales , pero a menudo presenciamos hábitos o actitudes que pueden ocasionar riesgos para la salud, aunque no tengan graves consecuencias físicas o psíquicas.
La gran diana de este desbarajuste son los adolescentes ya que son los más susceptibles a la enorme propaganda que se observa por todos sitios, con mensajes subliminales como "transfórmate", "diseño de imagen", "el secreto de la belleza", "marca tu estilo", "the fashion paradise", "anti-age your body"...
Queda claro que muchas veces se pone en riesgo la salud, por ejemplo: la obsesión por estar bronceados todo el año recurriendo a la exposición solar abusiva, en cabinas de rayos ultravioleta (UV) o incluso tomando análogos sintéticos de melanocortina para potenciar su efecto. En otras ocasiones resulta necesario pasar por el quirófano como por ejemplo para la cirugía estética de la nariz, de las orejas, las mamas, de los párpados, la liposucción o el rejuvenecimiento facial.
Creo que todo el mundo, en mayor o menor medida, conoce las consecuencias de la exposición a los rayos UV o ha oído alguna noticia sobre una operación de cirugía estética innecesaria que salió mal. Entonces ¿por qué seguimos arriesgándonos? ¿por qué queremos tener cuerpos de famosos, modelos o actores?
Aquí os dejo algunas imágenes publicitarias que me llamaron la atención, y aunque su finalidad es la misma, se vende de una forma más esperanzadora...
 





 


lunes, 11 de marzo de 2013

¿Enfermo? No! Pre-enfermo… hacia dónde vamos


En los últimos años las asociaciones médicas han establecido nuevas categorías diagnósticas, que a pesar de no considerarse enfermedades, en la práctica clínica son consideradas como tal. Así en el año 2003 el Joint National Committee 7 (JNC-7) de Estados Unidos creó la categoría de pre-hipertensión, para renombrar a la categoría antes denominada tensión arterial normal alta. El comité señaló que este cambio se hacía para señalar a los médicos que este grupo merecía una atención especial. Ese mismo año la Asociación Americana de Diabetes (ADA), definió la prediabetes: como  “un estado que precede al diagnóstico de diabetes tipo 2”, indicaban que la mayoría de las personas con esta condición desarrollarían diabetes en un período de 10 años. En 1994 la Organización mundial de la salud estableció los criterios para el diagnóstico de osteoporosis en mujeres post-menopaúsicas, creando la categoría de osteopenia, un estado previo a la osteoporosis. A pesar de que se esta definición se estableció para una clasificación  epidemiológica pronto paso a usarse en la práctica clínica.
Tal como señala Ignacio Pérez-Ciordia, “los "pre” se han socializado ya y hablamos de prediabetes, prehipertensión, preosteoporosis, etc. Todo ello no es neutro, ni aséptico: es el paso previo a la mercantilización de la enfermedad y a la medicalización de la vida.” A pesar de que estas nuevas categorías han sido rápidamente diseminadas en la práctica clínica, no existen estudios claros que demuestren el beneficio que puede producir su diagnóstico para los pacientes. Nos enfrentamos a otro tipo de medicalización. La medicalización de procesos o factores de riesgo que "se pueden medir” como el colesterol, la presión sanguínea o la osteoporosis.


Por otro lado, la definición de estas nuevas categorías diagnósticas es realizada por comités científicos conformados en la mayoría de los casos por médicos asociados a, o apoyados por, diferentes empresas farmacéuticas. Esto crea conflictos de interés que impediría a estos médicos trabajar en los nuevos consensos de diagnóstico clínico. En este contexto algunos aspectos de la medicalización de la vida pueden ser mejor descritos como el tráfico o el comercio de enfermedades (disease mongering en inglés), que se refiere a la ampliación de fronteras de enfermedades tratables para expandir los mercados de aquellos que venden y proporcionan tratamientos. Todos estos conceptos se desarrollan en el libro de Ray Moynihan y Alan Cassels Medicamentos que nos enferman e industria farmacéuticas que nos convierten en pacientes,  quien afirma que "Los gigantes farmacéuticos ya no se conforman con vender medicamentos a los enfermos”. En este contexto donde pronto todos pasaremos de estar sanos a estar pre-enfermos o enfermos, pasamos de preocuparnos por la salud a preocuparnos por la enfermedad.


sábado, 9 de marzo de 2013

MEDICACIÓN MULTIUSO


En el estudio de las enfermedades siempre hay que tomar en cuenta  la búsqueda constante por parte de las farmacéuticas de nuevos usos para sus fármacos. El incentivo es grande considerando que la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos otorga el derecho de exclusividad de promover un fármaco para un “nuevo uso” (una enfermedad adicional) si los otros fármacos de la misma clase no han sido testado anteriormente para este mismo propósito, como explica Marcia Angell en su libro The Truth About Drug Companies.
Antes de que venciera en 2001 la patente del antidepressivo Prozac, comercializado por la farmacéutica Eli Lilly, se cambió el nombre de  Prozac a Sarafem,  “coloreandolo de rosado y lavanda” (Angell), obteniendo en 2000 la aprobación de la FDA para comercializarlo para el “trastorno disfórico premenstrual” (caracterizado por sintomas premenstruales severos como depresión, irritabilidad, tensión, deseo vehemente para consumir comilonas excesivas). Mientras que el precio de Prozac bajó debido a la perdida de la patente, el precio de Sarafem era tres veces y medio superior.  El trastorno no  estaba todavía reconocido oficialmente en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) de los Estados Unidos, aunque en 1994 se incluyó en el apéndice del manual como una condición que necesitaba ulteriores estudios.  La psicóloga Paula Caplan de Harvard University explicaba que los síntomas premenstruales severos son más la consecuencia de situaciones personales difíciles que de factores biológicos, por lo que el consumo de farmacos no podía ser la solución. De todas maneras Eli Lilly pudo sacar Sarafem al mercado. En el el DSM-5 que se publiquerá en mayo 2013 se  ha incluido el trastorno disfórico premenstrual como un nuevo trastorno mental. Nos podemos preguntar cuánto ha influido en la decisión de la Asociación de Psiquiatría Americana la presencia del fármaco en el mercado desde hace años. El peligro es evidente ya que el fármaco se creó por motivaciones económicas cuando iba a vencer la patente del Prozac.
Además del Prozac y Sarafem de Eli Lily (básicamente el mismo fármaco con dos nombres diferentes), otro ejemplo de cómo las farmacéuticas extienden su mercado encontrando nuevos usos para sus fármacos es Paxil, un antidepresivo comercializado por la farmacéutica GlaxoSmithKline desde 1992. Paxil en 2001 fue el primer fármaco de su clase en ser aprobado para el “trastorno de ansiedad generalizada”. Si bien el trastorno ya había sido incluido en el DSM en 1980, la campaña publicitaria del  fármaco sin duda redefinió su significado, por ejemplo enseñando imágenes de las torres del World Trade Center colapsando, dando el claro mensaje de que  la ansiedad se tenía que tratar  con Paxil aún cuando fuera perfectamente apropiada.
 
En vez de promover nuevos fármacos para las enfermedades, se amplía la gama de enfermedades a tratar con los fármacos ya existentes, que se vuelven multiuso. La columnista del New York Times Maureen Dowd dijo: “Lo más ansiosas las empresas se sienten con respecto a sus ganancias, lo más generalizados se vuelven los trastornos de ansiedad generalizada“.  Esta situación es más que preocupante cuando se ven los efectos secundarios graves de algunos medicamentos y el maquillaje de los resultados de los ensayos clínicos por parte de algunas farmacéuticas. El siguiente reportaje de la BBC explica como ha sucedido exactamente esto con Paxil, vendido como "Serotax" en el Reino Unido.

miércoles, 6 de marzo de 2013

PUBLICIDAD Y MEDICAMENTOS, CUESTIÓN DE…. DINERO




La medicina, ya desde el siglo pasado ha desbordado su campo de ejercicio tradicional para introducirse como una práctica social en múltiples facetas, la industria farmacéutica es conocedora de este poder y lo utiliza en su propio beneficio para dirigirse a clientes potenciales, incitando a consumir medicamentos. La salud y la enfermedad se están convirtiendo en un rentable negocio.
La publicidad directa al consumidor tiene un enorme impacto sobre la demanda de los pacientes y la prescripción de los médicos. Una investigación realizada por la Food and Drug Administration de los Estados Unidos reveló que la mayoría de los médicos se sienten presionados cuando el paciente solicita una determinada marca de medicamento, que suele coincidir con   medicamentos con publicidad hecha al gran público. Además,  la desinformación de la prensa médica resulta preocupante, el 40% de los artículos publicados carece de datos sobre los efectos de los medicamentos, según  un trabajo realizado por  la Harvard Medical School en el año 2000. 



No hay medio de comunicación que no incluya diversas formas de publicidad y promoción de numerosas especialidades farmacéuticas. Particularmente en la poderosa y omnipresente televisión podemos observar anuncios de diversas especialidades farmacéuticas, como analgésicos, antigripales, antitusivos, fungicidas, adelgazantes, anticelulíticos, antihistamínicos, antiácidos, y un largo etc.,  A todo esto hay que añadir la desinformación sobre estos productos a los que se les está haciendo publicidad donde la mayoría de las veces no aparece publicado sus efectos adversos, o como mucho un consulte a su farmacéutico…Con la llegada de internet la forma de llegar a sus clientes es más activa y más difícil de controlar.  La publicidad de medicamentos ha trascendido los sitios web creados exclusivamente para anunciar determinados productos y circulan por las redes sociales y correos electrónicos sin necesidad de que los busquemos.

 ¿Los poderes públicos son capaces de controlar la información que los laboratorios proporcionan al público? La realidad muestra que los códigos de buena conducta y las normativas de las administraciones sobre el tema caen muchas veces en letra muerta, sólo hay que fijarse en la publicidad de la televisión y no menos en los programas de radio o en la red,  ya que siempre habrá una manera de burlar ese código.  Un estudio de la Gouvernment Accountability Office (GAO) señala que la Food and Drug Administration no puede controlar de forma eficaz la publicidad de los medicamentos dirigidos al público. Los medicamentos, a diferencia de otros bienes de consumo, tienen relación directa con la salud y la vida de las personas y deben promocionarse en condiciones de estricto rigor científico y ético. En este sentido la industria farmacéutica debe realizar un esfuerzo para mejorar los documentos de información antes de lanzarse a la comunicación directa al ciudadano. Las autoridades deben dar prioridad al establecimiento de un marco normativo para regular mejor la promoción de los medicamentos así como controlar y evaluar la calidad de la información que difunden las publicidades de medicamentos, otros productos farmacéuticos y afines. 


                                            





                                             







lunes, 4 de marzo de 2013

¡Jamás pensé que me iba a reír tanto!


¿La risa cura? No se puede contestar afirmativamente a esa pregunta de forma absoluta, según la medicina basada en la evidencia no se ha podido demostrar la relación causa-efecto en la aplicación de la risa como tratamiento para  la remisión de una enfermedad determinada, vamos que  todavía no se ha inventado la pastilla  o el jarabe de la risa capaces de curar los males. Pero si entendemos curar como sanar las dolencias o pasiones del alma, recobrar la salud perdida y el alma como sinónimo de ánimo, sí que podemos decir que la risa es capaz de sanar mediante su influencia positiva en nuestro estado de ánimo.
 
 
De esto hace ya muchos años, pero aquella frase se clavó en mi alma y perdurará ahí para toda la vida. Era una fría noche de otoño, acababa de morir el padre de nuestro amigo Pedro. Laura, mi gran amiga y protagonista de esta historia me llamó, necesitaba verme, no aguantaba más la soledad de su casa donde no hacía más que dar vueltas a su pena. La muerte de su madre le sobrevino con tan solo once años y esa noche, la nostalgia la inundaba. Apenas podía hablar así que empecé a contarle un montón de historias del instituto, la facultad…, mi casa, bueno un sinfín de tonterías que lo único que hacían era hacerla reír. Se reía a carcajadas, hubo un  instante en que no sabía ni porque habíamos quedado, solo que su rostro estaba feliz, ya no lloraba recordando a su madre, ahora me contaba confidencias de como sucedió todo y lo hacía de forma serena, con la paz que habita tu alma cuando has conseguido echar fuera todo el dolor que tanto daño te hace. Y sin saber cómo, reconozco que hubo unas cervezas que nos acompañaron aquella velada, decidimos ir al tanatorio, sí, a ver a nuestro amigo…pero, ¿dónde era?
Sin más  nos dispusimos a coger un taxi.  No recordábamos el nombre y apellidos de su padre, solo el de nuestro amigo, pero de poco servía, era algo tan cómico que no podíamos parar de reír cada vez que nos subíamos de nuevo al taxi, tras comprobar que  no se hallaba allí.
Al fin, tras una larga búsqueda sin éxito decidimos marcharnos a casa, ya lo veríamos al día siguiente. Al llegar a casa, mi amiga se abrazó y me dijo “Fátima, jamás pensé que me iba a reír tanto”.
 
No lo sabía, pero estaba practicando risoterapia. El Humor ayudó a crear una atmósfera más humana en la que se podían llegar a comentar los temas más duros y difíciles. La risa cura desenmascarándonos y descubriéndonos la vis cómica de la vida, es la medicina más barata, y sería conveniente que los profesionales de salud “tuvieran la capacidad de transmitir ese elemento, primordial para la salud pública”.
                                                   ¡Gracias, siempre a ti!
 
Dos grandes citas:
Freud: “Solamente una verdad completa sobre sí mismo, puede liberar al hombre de sus conflictos íntimos”
Juanito Valderrama: “cuando me encuentre en la gloria me voy a hartar a reír porque la gloria la llevo dentro de mí”
 
 Fdo. FGM
 
 

sábado, 2 de marzo de 2013

*Algunos ingredientes podrían ser congelados si fuera de temporada



Irónicamente, estaba en el gimnasio cuando vi por primera vez el video promocional (ver abajo para algo de entretenimiento). Según mi rutina de trabajo, estudio, actividad física y algo de vida social, debería haberme sentido bastante identificada con la protagonista. Sin embargo, el mensaje proporcionado por la publicidad de Egunin (una clínica de reproducción asistida) me dejó algo más que inquieta. Por fin he tenido la ocasión de investigar un poco más el tema, y entender que era aquel mensaje subliminal que me estaba dejando ese sentido de amargura.

A la congelación de óvulos se le ha quitado la etiqueta de procedimiento experimental hace menos de 6 meses. Anteriormente, se aconsejaba solamente a las mujeres que tenían que someterse a algún tratamiento invasivo que tiene el riesgo de producir infertilidad, como la quimioterapia. No obstante, en Octubre del año pasado la American Society for Reproductive Medicine decidió anunciar que ya no la consideraban una intervención experimental, dados los avances logrados para mejorar los resultados de esta novedosa técnica reproductiva.
Al día de hoy, la información acerca de los riesgos y reales beneficios de la congelación de óvulos siguen siendo poco claros. Tanto los periódicos, como las instituciones oficiales, admiten que con tan pocos casos registrados es complicado determinar la verdadera tasa de éxito, ni el alcance de sus riesgos. Aun así, frases cómo con el tiempo se verá” resultan muy poco reconfortantes.
Especialmente por qué el ‘tiempo’ es la principal motivación por la cual, según los defensores y propulsores de la congelación de óvulos, las mujeres entre 30 y 40 años, en plena salud pero que quisieran desarrollar una exitosa carrera profesional sin sentir la presión del ‘reloj biológico’, deberían optar por esta salida.
Me concentraré en estas últimas, ya que sin duda para las mujeres que tienen el riesgo concreto de quedarse infértiles prematuramente por algún tratamiento médico o enfermedad es claramente un discurso a parte.
Para las exitosas, jóvenes, mujeres profesionales, el beneficio es claro: mantener sus óvulos jóvenes hasta el momento que decidan tener hijos (aunque por ahí se escuchan voces sobre las dificultades no-biológicas de criar hijos después de los 40). Los riesgos son menos claros (y por lo general los que son enunciados son equivalentes a los riesgos de cualquier embarazo/parto natural). Las probabilidades de éxito en el procedimiento son aún más borrosas (os invito a tratar de descifrar las cifras, a mí me marearon). Lo que si está clarísimo es el precio de esta nueva tecnología (unas £5,000 en el Reino Unido, $15,000 en EEUU, y Є4,000  en España). ¿Pero el mensaje cuál es?
El mensaje, a mi aviso, es que nosotras, las mujeres, deberíamos poner en pausa los ciclos biológicos de nuestro cuerpo para que no interfieran con el ‘mundo laboral’. Como dice Adrienne Asch, bioética de la Universidad Yeshiva, la congelación de óvulos “es otro ejemplo donde se utiliza la tecnología para resolver problemas sociales”. Aquí está, nuestra querida medicalización.
Justo cuando se hacían pasos hacía una mayor equidad de género y protección legislativa en el trabajo para madres y padres (las reformas de baja por maternidad/paternidad en Australia son un buen ejemplo relativamente reciente), repentinamente surge una solución aún más conveniente: ¡congelemos el proceso reproductivo!

En 6 días es el Día de la Mujer Trabajadora…cómo si fuera un cumpleaños, me gustaría expresar un deseo: espero que las campañas para el Derecho de la Mujer Trabajadora a Tener y Poder Cuidar una Familia tomen el lugar mediático de las propagandas ‘contra el reloj biológico’.
Con unos días de anticipación...¡FELIZ DÍA A TODAS!

viernes, 1 de marzo de 2013

Hipocondría política

Saliendo brevemente del tema de la salud (aún que esto seguro algo que ver con la salud mental de unos 60 millones de personas tendrá), quería comentar sobre la ola de 'hipocondría política' que pasó sobre Europa después de las elecciones italianas de este 24 y 25 de febrero...al parecer, se ha extendido un miedo de 'contagio' a los mercados debido a la inestabilidad política actual en Italia. La situación es complicada, grave se podría decir, pero, como especificó con mucha sabiduría el Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, no estamos 'enfermos', así que no puede haber 'contagio'...esta es la extensión de la medicalización de nuestra sociedad, el utilizo de términos como 'enfermedad' y 'contagio' completamente fuera de contexto, para crear pánico e irracionalidad, cuando lo único que hace falta es que todos se tranquilicen, piensen, y comuniquen.